29 may. 2012

El compromiso

Soy testigo de un evento maravilloso. De una promesa, la mas fiel y duradera que se haya conocido. De un pacto eterno, que dura y perdurará hasta el final de los días. De una demostración de amor jamás vista, irreproducible, inmesurable, infinita y sin comparación alguna.

Tuvo lugar en un sitio inhóspito, desértico, contra todas las expectativas. Porque Su presencia puede encontrarse en cualquier lugar de la creación, Su luz puede verse hasta en los lugares mas recónditos e inhóspitos jamás conocidos. Fue allí, entonces, donde El Novio se entregó por completo a su amada.

Allí firmó Su compromiso, entregándole el regalo mas preciado que puede hallarse. Brillante, mas que cualquier alhaja; valiosa, mas que todas las joyas del mundo. Eterna, como Su compromiso. Su amada debió ir hasta El, subiendo al lugar establecido. Un lugar elevado, lo suficiente para que no sea sólo un sitio mas, aunque no el mas alto de todos: para que su amada llegue a El sin esforzarse en demasía. Allí tuvo lugar el compromiso.

Los ángeles fueron sus testigos, las estrellas su manto. Toda Su esencia, Su sabiduría, se la entregó a Su amada en ese preciso momento. Le juró amor eterno, protección. Sus palabras brotaron cuales estruendos en una furiosa tormenta nocturna, Su amor se expresaba como relámpagos de fuego que descendían hasta la misma tierra. Ella contemplaba, colmada de luz. Su misma alma salía de su cuerpo con cada palabra obligando a los ángeles a contener semejante revelación para que no se desvanezca en ese preciso momento.

Su regalo, magnífico, eterno en todos sus aspectos, fue envidiado por los mismos ángeles. Distinguió a Su amada de todas las otras, hizo que Su compromiso fuese único, irrepetible, inigualable. El mismo regalo lo renueva cada año, para Su aniversario. Vuelve a jurarle Su amor eterno, a entregarle Su tesoro, la distingue entre todas las demás, recordándole Su compromiso, Sus obligaciones, Sus promesas. Recordándole que su amado está a su lado, tanto en Su casa como en el desierto.


Soy fiel testigo de tal revelación, mi alma estuvo allí. Este año escuché nuevamente Sus votos, los escucharé también el año entrante. Vislumbré otra vez Su regalo, lo contemplé, lo sigo contemplando. Sendos mileños transcurrieron y me sigue dejando atónito, como el primer día. Sigue enseñándome, protegiéndome y abriendo mis puertas. Sigue brindándome todo Su amor, iluminándome cuando se oscurece mi camino, tanto en mi casa como en el desierto.


Su compromiso, eterno, es el que observaré eternamente, ya que Su palabra no tiene final. Hasta ese preciso instante, durante el resto de la eternidad, observaré su pacto con mi cuerpo, mente y alma.

9 may. 2012

Así será, como hoy lo ves

Bienaventurado seas, hijo mío, bienvenido seas al pacto sagrado!

Hoy cumples, inconscientemente, tu primer gran precepto. Hoy te consagras desde tu pedestal. Hoy mismo, al poco tiempo de haber nacido, cumples ya con tus obligaciones. Este es un fiel reflejo de lo que será tu vida, de aquí en adelante, hasta el último de tus días.

Serás despierto de tu sueño, porque la voluntad divina te llama. Derramarás tu sangre por tu simiente. Serás diferenciado de las otras naciones, andarás por otros caminos. Te diferenciarán tu alma y tus marcas físicas, también. Porque hoy aprendes que la divinidad se alcanza con hechos, con actos físicos en este plano material.

Serás exigido por tu señor, quien te reclama aún cuando recién empiezas a conocer el mundo. Serás exigido porque tienes con qué responder, porque Su voluntad fue que tengas la capacidad de cumplir Sus exigencias. Así aprenderás finalmente, querido hijo mío. Aprenderás con dolor, con incertidumbre, con sacrificio. Esa es la palabra: sacrificio. Como el que nuestro padre Abraham estuvo dispuesto a hacer para D's. Como el que hicieron nuestros antepasados, sacrificando sus vidas por santificar Su nombre. Como el que hacemos y haremos cada día de nuestras vidas.


Parece difícil, no es así hijo? parece hasta un castigo, si así lo vemos. Te propongo ahora otra visión, la cual quiero que conserves de la misma forma en la que conservarás tu cicatriz. Ya que carne de mi carne eres, tu sufrimiento se multiplica en mi ser mientras tu llanto ahoga mis pensamientos, ya que a este mundo te trajo Su voluntad, para que de luz llenes los días de esta tierra.


Fíjate, no obstante: dolor sufrirás, de aquí en adelante como sufrieron nuestros padres, el mismo que sufrieron ellos benditos sean. En mérito de ese dolor es que ellos pueden ser nuestros abogados celestiales y velar por nosotros! En mérito a este dolor, a tu sangre derramada, en mérito a los actos de nuestros padres es que D's mantiene Su pacto eterno con nosotros! Aprenderás de estas situaciones, de todas ellas aprenderás. Será duro, será difícil.

Pero quiero que veas, hijo mío, que cuando estés llorando, gritando desconsolado, sufriendo y afligiendo tus días encontrarás, como encuentras el día de hoy, que no estás solo! Que está tu padrino sosteniendo tu cuerpo, que está tu madre derramando sus lágrimas por ti, que estoy yo, pidiendo a D's que calme tus dolores para poder volver a ver tu sonrisa de luz! si prestas mas atención, podrás ver a toda tu familia y a tus seres queridos dándote fuerzas para seguir adelante! así será, de la forma que hoy lo estás viendo.


Encontrarás que los desconocidos que aparentemente te están dañando, en realidad son enviados de D's que te intentan enseñar, que te acercan a Su divinidad aunque no podamos notarlo a simple vista. Encontrarás, finalmente, que todo sacrificio, todo sufrimiento, toda sangre derramada... todo, es Su voluntad. Y Su voluntad siempre es buena. Todo esto nos acerca a Su divinidad. Todo esto nos impregna de Su luz, nos eleva de maneras en las que no imaginamos.


Entenderás finalmente, hijo mío, que la vida se trata de esto. Aunque los sacrificios parezcan vanos, aunque el dolor sea insufrible y las aflicciones interminables, D's nos dió la capacidad de sobreponernos, de superar estas situaciones y de superarnos a nosotros mismos, de crecer y acercarnos a El. Y si en algún momento, a pesar de todo, sientes que igualmente estás solo, triste, desamparado y asediado por la oscuridad que te rodea, recuerda siempre que El estará a tu lado. Porque Su pacto es eterno y tu mérito es ser parte de el, gracias al sacrificio que dedicas el día de hoy.

4 may. 2012

Con Su palabra

Pasan los días bajo el sol. La luz se hace escaza, cada vez en menos tiempo. Los torrentes lumínicos que supieron ser como fuentes en otras épocas hoy son simples senderos ocultos que pocos transitan. Nos alejamos, nos acercamos... poco sabemos, poco podemos llegar a entender. Vislumbramos cada tanto un ápice incandescente a lo lejos, un simple punto que brilla y de a momentos llena el aire de una espesa y densa nubosidad dorada.

Imaginamos, soñamos, estimamos la sensación del manto cálido que nos cubriría si estuviésemos allí. Podemos percibir esa cobija que aparece cada tanto en nuestras vidas, sólo cuando la dejamos entrar. Son esos momentos en los que recordamos las milenarias enseñanzas de nuestros padres, benditos sean ellos, mientras contrastamos lo ideal con nuestra vida empírica. Cuán lejos estamos, cuánto y cuándo fue que nos apartamos? Cuándo volveremos y qué es lo que nos separa?


En esos momentos en los que sentimos ese abrazo de luz cálida que ilumina nuestros senderos, es allí cuando vemos la clara realidad. Podemos habernos desviado, podemos estar a uno o mil metros del camino, pero siempre podemos retornar. Empieza entonces a iluminarse de a poco nuestra óptica. Recordamos Sus palabras. Infinitas enseñanzas colman de bendición nuestra simple vida, preceptos que rebalsan de amor por nuestras almas vienen para llenarnos como nunca antes. Todos ellos, entrañados en los más recónditos rincones de Su ley, tan accesibles y tan lejanos a la vez, son Su legado para con nosotros.


Son Sus palabras, llenas de luz, de sabiduría. Son verdad, la única verdad. Porque con Sus palabras creó al mundo y es así que lo sigue creando. Qué mas, si no, que seguirlas hasta en el último de nuestros segundos? Qué tanto podríamos llegar a inventar, crecer, descubrir, dictar o establecer fuera de Su voluntad?


Qué meta más pretensiosa para un simple hombre que el intentar comprenderlas en su totalidad, estudiarlas e incorporarlas a nuestras vidas? Deberá ser esa entonces la luz que debemos perseguir, durante todo nuestro viaje. Cada paso será un logro, cada aprendizaje un haz de luz que se impregna en nuestras almas.