4 may. 2012

Con Su palabra

Pasan los días bajo el sol. La luz se hace escaza, cada vez en menos tiempo. Los torrentes lumínicos que supieron ser como fuentes en otras épocas hoy son simples senderos ocultos que pocos transitan. Nos alejamos, nos acercamos... poco sabemos, poco podemos llegar a entender. Vislumbramos cada tanto un ápice incandescente a lo lejos, un simple punto que brilla y de a momentos llena el aire de una espesa y densa nubosidad dorada.

Imaginamos, soñamos, estimamos la sensación del manto cálido que nos cubriría si estuviésemos allí. Podemos percibir esa cobija que aparece cada tanto en nuestras vidas, sólo cuando la dejamos entrar. Son esos momentos en los que recordamos las milenarias enseñanzas de nuestros padres, benditos sean ellos, mientras contrastamos lo ideal con nuestra vida empírica. Cuán lejos estamos, cuánto y cuándo fue que nos apartamos? Cuándo volveremos y qué es lo que nos separa?


En esos momentos en los que sentimos ese abrazo de luz cálida que ilumina nuestros senderos, es allí cuando vemos la clara realidad. Podemos habernos desviado, podemos estar a uno o mil metros del camino, pero siempre podemos retornar. Empieza entonces a iluminarse de a poco nuestra óptica. Recordamos Sus palabras. Infinitas enseñanzas colman de bendición nuestra simple vida, preceptos que rebalsan de amor por nuestras almas vienen para llenarnos como nunca antes. Todos ellos, entrañados en los más recónditos rincones de Su ley, tan accesibles y tan lejanos a la vez, son Su legado para con nosotros.


Son Sus palabras, llenas de luz, de sabiduría. Son verdad, la única verdad. Porque con Sus palabras creó al mundo y es así que lo sigue creando. Qué mas, si no, que seguirlas hasta en el último de nuestros segundos? Qué tanto podríamos llegar a inventar, crecer, descubrir, dictar o establecer fuera de Su voluntad?


Qué meta más pretensiosa para un simple hombre que el intentar comprenderlas en su totalidad, estudiarlas e incorporarlas a nuestras vidas? Deberá ser esa entonces la luz que debemos perseguir, durante todo nuestro viaje. Cada paso será un logro, cada aprendizaje un haz de luz que se impregna en nuestras almas.

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